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Fernando Cóndon

“La Fundación ha sido muy reconocida por su tarea”

Me sumé a Electroingeniería allá por 1990 para trabajar en una obra en Quilmes y una vez que finalizó me ofrecieron seguir en el equipo.
De manera que vine por tres meses y me terminé quedando hasta el día de hoy, 22 años después. Como muchos otros, aprendí todo acá, Electro me permitió desarrollarme. Cuando entré, éramos 100 personas. Pasamos momentos muy complicados pero siempre salimos adelante, la empresa nunca se sacó ningún trabajador de encima. Electro tiene la particularidad de darte libertad de trabajo. Hay muy buena comunicación y se trabaja en equipo; nos damos una mano entre todos.

Actualmente, en la obra de Atucha II, soy Jefe de Servicios Generales, área que tiene a cargo equipos, almacenes, compras y pañol. Esta obra, por su magnitud y por la cantidad de tareas que hay que llevar a cabo, tiene la necesidad de contar con mucho personal.

¿Cómo es la tarea de la Fundación en la zona?

La presencia de la Fundación en la zona es muy importante y vino a cubrir necesidades que nadie atendía. Nosotros tenemos la suerte de participar en esas tareas. A mí me  onvocaron Héctor Francisetti y Sebastián Ferreyra. Se hicieron muchos trabajos, por ejemplo, en el Tatu, en la Escuela Técnica, en la Escuela Primaria que está en el camino de  cceso a Atucha, etc. También se trabajó mucho en Zárate. Entre otras cosas, junto con Juan Salomón se reparte el periódico Generación en más de veinte escuelas. Es  mportante resaltar que no se trata de una tarea individual. Todo esto es posible gracias a que hay una gran estructura de trabajo detrás, en la que participa la propia gente de la obra. Fabián, el jefe de compras; Daniel Pérez con almacenes y paneo; Daniel Beltrón con lo que servicios; Luciano con el mantenimiento de los equipos; José, que los administra y nos los facilita para que los utilicemos; por mencionar sólo a algunos. Todo el equipo se involucra. Al mismo tiempo, hay jefes de la obra que nos permiten realizar nuestra ayuda solidaria. Hay mucha gente que tiene el sentido de la solidaridad incorporado y enseguida se ofrece a la hora de ayudar. Entre todos, y junto con NASA, le damos una mano a gente que tiene muchas necesidades y a la que pocos escuchan, para que no estén olvidados. Y hoy esa gente está mucho mejor. La Fundación ha sido muy reconocida por su tarea y logró un importante contacto con la sociedad. 

La Fundación no tiene una estructura propia de intervención sino que opera a partir del personal y los recursos de la empresa. ¿Cómo funciona ese proceso en el que los propios trabajadores de Electroingeniería colaboran para que la Fundación pueda llevar adelante sus actividades?

Generalmente la iniciativa surge en la Fundación, que se comunica con nosotros. Y a su vez los mantenemos al tanto de las necesidades que vemos. En Servicios Generales  disponemos de una estructura que permite hacer ciertos movimientos (por ejemplo, el traslado de los materiales, para reducir los costos). También disponemos de una  importante cartera de proveedores.
Cabe destacar que los proveedores se alinearon a las necesidades nuestras y han colaborado en muchas oportunidades. Para ciertos servicios, utilizamos los equipos que están  afectados a esta obra, sin perjudicar el trabajo que se desarrolla en ella.
Electro llegó a tener 1200 trabajadores en este proyecto. Yo antes tenía alrededor de 85 personas a cargo. Hoy ese número se redujo a algo más de 50, porque la obra está cerca del final.Fernando Cóndon
Hay algunos que buscan continuidad de trabajo en otros lugares, nosotros tratamos de que no se vayan, para afianzar el grupo.

¿Recordás cuáles fueron tus primeras participaciones en las actividades de la Fundación?

El inicio fue con la Escuela Técnica, que fue la acción más fuerte que se realizó. Necesitaban materiales para la construcción de aulas. Lo primero que hicimos fue traer cemento, ladrillos.
Me acuerdo que ese día terminamos tarde, pero la gente del pueblo se quedó trabajando hasta el final. Estaban muy contentos, porque eso servía para darle un impulso a esta escuelita. El reconocimiento y el agradecimiento de la gente te incentiva a seguir, a involucrarte. Que la empresa me facilite los medios para poder aportar desde mi lugar me hace sentir muy bien.
Electro siempre trabajó para el país, para la sociedad y para la familia. Siempre se tuvo en cuenta el grupo familiar. Es una empresa en la que le podés ver la cara al dueño, en la que sin importar su posición, el trabajador puede expresar sus inquietudes y sus necesidades. Poder trasladar esa esencia fue muy importante para mí y para Electro. La gente la percibió y se siente identificada con el grupo, notan que hay una diferencia con respecto a la mayoría de las empresas.
Creo que vamos a llegar muy lejos con la Fundación.

 

 

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